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Análisis 19 marzo 2020 - 8:41 CET

Rune Factory 4 Special

La reedición de este híbrido entre RPG y simulador de granja cumple con la promesa de ofrecer más contenido, pero se queda corto como remasterización

  • N
Fabio Díaz
  • Desarrollador: Neverland
  • Editor: Marvelous / Xseed Games
  • Lanzamiento: 25 febrero 2020

Una sirvienta dormilona, otro muy entusiasta. Un comerciante obsesionado con el dinero. Un cocinero glotón. Una guardiana que le teme a los fantasmas. Una cantante que añora su hogar. Un príncipe estudioso. Una dragona que oculta su personalidad juguetona. Estos son solo algunos de los personajes con los que convivirás durante las decenas de horas que ofrece Rune Factory 4 Special, una versión para Nintendo Switch del juego lanzado originalmente en 2012 para Nintendo 3DS y que sirve como anticipo de Rune Factory 5, planeado para 2020 también.

Rune Factory 4 Special trae algo de contenido adicional, como un modo de mayor dificultad —Hell— y el Newlywed Mode (recién casado): una serie de capítulos extra enfocados en cada una de las posibles parejas con las que el o la protagonista pueden contraer matrimonio en la historia principal y que en esencia, sirven como breves epílogos que expanden la posibilidad de tener relaciones románticas del original.

El paso de 3DS y a Switch también ha dado espacio para que el título sea levemente mejorado, aunque se queda lejos de lo que podríamos llamar una remasterización. Está claro que el paso a alta definición puede ser poco favorecedor para juegos antiguos: puesto de forma simple, las limitaciones se vuelven más visibles. Por eso es imposible sacudirse la idea de que Special pudo haber hecho más para pulir su presentación. Las texturas en personajes y superficies, e incluso los íconos de los menús, se ven tan mal que es evidente que no han sido retocadas en absoluto. El resultado, en vez de un juego que luce mejor, es uno cuyas limitaciones visuales son más evidentes que nunca. El incremento en resolución favorece solo a los avatares 2D de los personajes. Es una lástima y un trabajo hecho a medias, aunque por lo demás, se trata del mismo juego, para bien y para mal.

Selphia, tierra de rábanos

Como el resto de juegos de los la serie (que empezó como un spin-off de Harvest Moon/Story of Seasons), Rune Factory 4 es una mezcla entre un RPG de acción de corte japones y un simulador de granja. Esto significa que el jugador peleará contra monstruos en calabozos, pero también pasará su tiempo sembrando vegetales y haciendo un número de actividades como, entre otras, pescar, cocinar, forjar armas, hacer medicinas con un set de química, reclutar monstruos y socializar con los habitantes del pueblo donde se desarrolla la historia.

Debe decirse que, si bien al final sirve más como un vehículo para empujar todas estas actividades, la trama del juego no es particularmente emocionante. Luego de escoger un género para el protagonista y un nombre (por defecto Lest si es hombre, Frey si es mujer), este sufre un accidente aéreo en los primeros minutos del juego y pierde la memoria. Como resultado, cae en Selphia, un pueblo gobernado por una vieja dragona con cuernos y alas llamada Ventuswill, quien le acoge e invita a formar parte de la comunidad. A partir de ahí, el jugador toma las riendas del pueblo como una especie de príncipe o princesa sustituto, pero uno que debe trabajar tanto o más como cualquier persona normal. El jugador entonces se encarga del campo de cultivo y otras tareas al mismo tiempo que se va desvelando la historia detrás de Selphia, que se encuentra bajo la lejana amenaza de un reino enemigo a la vez que los poderes mágicos de Ventuswill se ven debilitados por una extraña razón.

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La mayor parte del tiempo se pasará en Selphia, pues allí es donde ocurren casi todas las actividades que no involucran combate. El pueblo liderado por Ventuswill es apacible, con una calma que permea tanto el castillo, como los comercios y zonas residenciales de sus alrededores. A nivel de explorabilidad no hay mucho, pero es hogar de más de una docena de personajes que acompañan al jugador a lo largo de la historia, cada uno con su propia historia, personalidad e incluso itinerario. Puedes establecer una relación con cada uno de ellos y dependiendo de tus acciones, como hablarles a diario o darles regalos, subir el nivel de amistad. A medida que esto ocurre, se pueden desarrollar eventos específicos como historias secundarias que expanden a cada uno de los personajes. Algunos de estos eventos pueden ser tan simples como un breve recado, u otros más elaborados que se desarrollan a lo largo de varios días.

Algunos de los personajes se califican como «solteros» y se pueden enamorar e incluso casar con el jugador. Hacerlo requerirá dedicación, por supuesto, pero es la mecánica que lleva al episodio extra del juego — Newlywed Mode—, que se desbloquea con el personaje con el que hayas contraído matrimonio.

Toda la historia y el elenco de personajes se apoyan en un tono bastante ligero, donde todos son amables y entusiastas ante la idea de que un desconocido ayude a gobernar su pueblo. Los diálogos siguen esa línea e incluso rayan en lo infantil, eliminando casi por completo cualquier tensión que pueda tener la trama. Esto solo es un problema en algunas secuencias, donde la cantidad de texto algo soso puede ser abrumador. Pero a lo sumo los diálogos no constituyen gran parte del tiempo en el juego, a diferencia de recoger rábanos del suelo o luchar, actividades mucho más habituales a lo largo de la partida.

Una aventura de tareas

Hablar de cada uno de los sistemas que gobiernan las actividades de Rune Factory 4 Special y la forma en la que funcionan daría para un texto adicional, pero el repaso básico es necesario. Lo primero en saber es que el juego tiene un sistema de tiempo no solo con días y noches, sino también estaciones e incluso fechas específicas. Cada hora en el juego dura un minuto, por lo que cada día dura veinticuatro minutos. A su vez, las estaciones duran cuatro semanas, y el juego comienza en primavera. El progreso del tiempo no es esencial para la historia, pero condiciona muchas de las cosas que ocurren en Sephia. Las estaciones son, sobre todo, las que dictan qué cultivos vale pena cosechar, por ejemplo, o qué festival se celebrará. Los festivales, por cierto, son algunas de las actividades fijas en el calendario. Pueden ser desde simples actividades como mirar las luciérnagas a cierta hora hasta competiciones de cultivo y pesca, entre otras. Los personajes también tienen cumpleaños, y si eres atento, puedes aprovecharlo para darles un regalo e incrementar su nivel de amistad.

Casi todas las actividades que el protagonista puede realizar están regidas por habilidades que suben de nivel; desde actividades como cocinar, forjar armas o crear medicinas, hasta otras más mundanas como simplemente correr, comer e incluso dormir. El jugador tiene dos barras: HP y RP (Rune Points). Una es la típica barra de vitalidad, mientras que la otra es un indicador de la resistencia que se consume con cada actividad, y aunque se recupera automáticamente descansando, esta no es la solución más efectiva. A falta de una comida o poción que recupere RP, la mejor solución suele ser dormir hasta el próximo día. El nivel de cada habilidad juega un papel importante, pues definen qué tantos puntos de RP gastarás para hacer una espada, por ejemplo, o un plato de comida especialmente bueno. Es importante gestionar bien estas tareas: algo que requiera demasiados puntos podría dejarte sin energía para trabajar el resto del día.

Las texturas en personajes y superficies, e incluso los íconos de los menús, se ven tan mal que es evidente que no han sido retocadas en absoluto. El resultado, en vez de un juego que luce mejor, es uno cuyas limitaciones visuales son más evidentes que nunca

De entre todas estas actividades, hay cuatro regidas por recetas: la cocina, la forja de armas, el crafting de armaduras y accesorios, y la elaboración de medicinas con el set de química. Las recetas se consiguen, inexplicablemente, consumiendo un pan especial que vende el cocinero del pueblo. A pesar de que en el mundo real poco tiene que ver la cocina con la forja de metales, en el juego estas cuatro actividades se realizan de la misma forma. Una vez en el jugador tiene una receta, puede crear un nuevo objeto (sea un plato de comida o una espada) siempre y cuando se tengan los materiales necesarios.

Para la cocina, por ejemplo, los ingredientes más comunes son los de cultivo (zanahorias, patatas, etcétera), pero también existen otros que se adquieren, por ejemplo, de los monstruos que decidas traer a tu granja. Si traes gallinas, por supuesto te darán huevos, y ello abrirá toda una nueva línea de posibles platos que pueden prepararse. Mientras más cocines, más subirás de nivel, y así se abrirá el paso a recetas más complicadas. Lo mismo ocurre con la medicina, que depende sobre todo de hierbas que encuentres en el campo, pero también de alimentos varios. La forja (armas) y el crafting (armadura) también: dependen, ante todo, de materiales como piedras preciosas y metales, pero también de objetos que dejan caer los enemigos del juego.

En el caso de las tareas agrícolas, hay muchísimas cosas a considerar: desde qué herramientas usar, qué vegetal quieres cosechar, qué estación es e incluso qué tan fértil es la tierra. Mantener limpio el terreno es esencial y el trabajo constante, como también lo es regar los cultivos. Esta suele ser la principal forma de hacer dinero en el juego, aunque no la única, y donde el jugador invertirá gran parte de su tiempo. Diferentes vegetales requieren de distintos cuidados y sobre todo tiempo para estar listos, por lo que sincronizar esos tiempos es indispensable.

Para ello puedes apoyarte en la ayuda de monstruos. Puedes reclutarlos ofreciéndoles regalos y, si aceptan, te acompañarán y formarán parte de tu granja. Una vez allí, no solo pueden unirse a tus aventuras para pelear contigo, sino que además soltarán ingredientes que pueden ser útiles para el crafting o la cocina como mencionamos más arriba. También puedes pedirles que hagan tareas agrícolas por ti, aunque ello dependerá de qué tanto te estiman. Para que lo hagan, es indispensable cepillarles todos los días.

Como hay tantos sistemas corriendo de manera simultánea, a veces es difícil seguirle el rastro a todo. En las primeras horas, particularmente, es complicado saber qué estás haciendo bien y qué no. Rune Factory 4 es de esos juegos en los que te va mejor con una guía al lado, y aunque eso no es precisamente una característica negativa, el título no hace el mejor trabajo para explicar bien las cosas, y es normal que descubras algo más por casualidad que por una indicación. Ese es un poco el problema también: además de complejo, muchos de estos sistemas parecen sobre todo aleatorios. Por ponerlo de forma simple: al cocinar, no siempre hay una correlación lógica entre los ingredientes que usas y el plato que obtienes como resultado.

Rune Factory 4 Special

Combate sencillo de un solo botón

El combate de Rune Factory 4 en tiempo real y bastante dependiente del nivel de tus personajes más que de tu habilidad, por lo que algo de grinding repetición de combates con el objetivo de subir de nivel— seguramente estará a la orden del día. El combate no es un aspecto memorable del juego, incluyendo las batallas contra jefes, consiste sobre todo en pulsar el mismo botón de ataque que termina en un combo que varía ligeramente según el arma que se use. Se pueden usar diferentes tipos de armas las cuales se dividen en espada corta, espada larga, lanza, guantes, hacha, martillos y espadas dobles, cada una de las cuales tiene sus propios movimientos únicos.

Por otro lado, los hechizos de magia sí que ofrecen algo más de variedad, pero su uso no se estimula sino hasta bien entrada la historia. Contamos con magia y diferentes hechizos a nuestra disposición. Son los típicos: bolas de fuego, rayos de luz y uno para restaurar energía. Son importantes en algunos calabozos donde los enemigos resisten ataques físicos y, aunque el juego no lo establece de forma clara, los elementos juegan un papel en la potencia de los ataques.

Los enemigos pueden ser desde ovejas o gallinas en los primeros niveles del juego, hasta fantasmas e incluso dragones como jefes. Dependiendo del tipo de enemigo, algunos movimientos varían: los tipo fantasmas, por ejemplo, pueden desaparecer y reaparecer en cualquier parte de la pantalla. En el caso de los jefes, suelen ser esponjas de golpes con dos o tres movimientos. Las mazmorras suelen ser bastante parecidas. En esencia, no son más que cuartos conectados con hordas de enemigos donde el puzle más complejo consiste en buscar un botón que retire un obstáculo, y la principal mecánica para avanzar son barreras que solo desaparecen una vez se han eliminado a todos los enemigos de un cuarto.

Conclusión Si bien en el apartado jugable el titulo conserva todo el encanto del original, ofreciendo no solo combates, sino también elementos de simulación como la posibilidad de tener relaciones románticas, gestionar una granja o cocinar; Rune Factory 4 Special deja mucho que desear como remasterización, cuyas novedades y mejoras visuales se quedan cortas.
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Mezcla entre JRPG de acción y juego de simulación con la posibilidad de tener relaciones románticas, gestionar una granja, cocinar y numerosos sistemas de elaboración de objetos y crafting

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La historia principal dura unas cuarenta horas, aunque se puede alargar a más de cien para aquellos que lo quieran completar al máximo

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Modo de mayor dificultad —Hell— y capítulos extra a modo de breves epílogos (Newlywed Mode) como contenido adicional

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El trabajo de remasterización es escaso, no ha evolucionado demasiado a la versión original de 3DS. Sigue habiendo fondos borrosos y elementos en baja resolución

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Más de una docena de personajes únicos con historias e itinerarios con los que se puede socializar

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Combate sencillo que exige poca habilidad por parte del jugador y depende más del nivel del personaje